La Voz de Almería

El coche ‘huevo’ y los populares Isocarros

El empresario José Rodríguez trajo a Almería el coche Iseta aquél con forma de huevo que se abría por delante. Fue también el promotor de los Isocarros

 

Rosa, la esposa de Pepe Iso, con el coche Iseta, conocido también como ‘huevo’, en un paseo por el puerto
Rosa, la esposa de Pepe Iso, con el coche Iseta, conocido también como ‘huevo’, en un paseo por el puerto.

 

La afición por los motores le venía de su padre, propietario del Trianón, un célebre garaje de coches y camiones que estuvo funcionando hasta que estalló la guerra. José Rodríguez era un niño cuando le echaba una mano al padre y se le daba bien el oficio, pero su ingreso en el sindicato de Transportes, en los años de la posguerra, le sirvió para que se le abrieran nuevos horizontes.

En 1953, José Rodríguez fue nombrado representante en Almería y provincia de la marca Iso, fabricante de motos e Isocarros. Lo llamaron de Madrid, tuvieron una cita, y él se comprometió con la empresa a vender cincuenta unidades al año como condición para quedarse en exclusiva con el concesionario.
Empezó abriendo una oficina en la calle Azara hasta que se le quedó pequeña y montó la definitiva en la calle de Ricardos, con un escaparate donde montaba grandes exposiciones. Desde entonces, al empresario empezaron a cambiarle el nombre y comenzó a ser conocido por todos los rincones de la ciudad y de la provincia como ‘Pepe Iso’. No hubo un pueblo por donde no pasara llevando el muestrario de vehículos y es difícil encontrar una tienda o un vendedor ambulante de la época que no cayera encandilado en los brazos de aquel famoso artefacto bautizado con el nombre de Isocarro, que fue el medio de transporte oficial de tenderos, lecheros y hosteleros de los años cincuenta.

Los primeros Isocarros eran motos con una caja detrás para la carga, tan útiles, tan manejables que no tardaron en ponerse de moda. Hubo quien los definió como “un ruido con ruedas”, pero la verdad es que cuando salieron al mercado armaron una auténtica revolución. Entre los primeros clientes de ‘Pepe Iso’ estaban las firmas comerciales más importantes de la ciudad como Almacenes Alemán, Domingo Morales, los hijos de Ignacio Núñez, Ramón Nache, los butaneros Pompeyo y Viciana, la bodega ‘La esquinita te espero’, que tenía dos Isocarros para los repartos, y la empresa de Romero Hermanos, que tenían cuatro Isocarros. En el concesionario de José Rodríguez se encargaban de tramitar todos los papeles de la compra y además se ofrecían para darle al cliente clases gratuitas en las que se les enseñaba a conducir el vehículo, ya que algunos lo llevaban como si fueran una moto y acababan estrellándose contra la primera esquina que se encontraban.

‘Pepe Iso’ fue también el promotor en Almería de otro vehículo de la misma marca que aunque no llegó a ser un éxito de ventas sí se hizo célebre por su modelo novedoso. Era un coche y se llamaba Iseta, aunque todo el mundo lo conocía como el ‘huevo’. Era minúsculo, de forma ovalada, parecía sacado de un tebeo y tenía la peculiaridad de que se abría por delante y de que no llegaba a alcanzar ni los cincuenta kilómetros por hora.  El día que trajeron el primer ‘huevo’ se formaron colas delante del escaparate. La expectación no se correspondió después con el éxito en el mercado, ya que fueron pocos los que se atrevieron a probar el coche, que a simple vista no ofrecía demasiadas garantías. Entre los atrevidos que se embarcaron en la aventura del Iseta estaban el almacenista don José Núñez, el analista don Isidro Vega y el ingeniero don José Arias. En un intento de promocionar el coche, Rosa Gómez, la esposa de ‘Pepe Iso’, también llevaba su huevo por las calles de Almería. Cada vez que atravesaba el Paseo uno de aquellos coches en miniatura, un pelotón de chiquillos lo seguía detrás, o mejor dicho, delante, porque ellos corrían más que aquel huevo con ruedas.

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