La Voz de Almería

La generación del Colegio Universitario

En 1972 abrió sus puertas por primera vez el Colegio Universitario de Almería

 

Grupo de alumnos  del colegio de La Salle a comienzos de los años setenta. Pertenecían a la generación que vivió los primeros años de funcionamiento del Colegio Universitario. Muchos de ellos estudiaron en sus aulas.
Grupo de alumnos del colegio de La Salle a comienzos de los años setenta. Pertenecían a la generación que vivió los primeros años de funcionamiento del Colegio Universitario. Muchos de ellos estudiaron en sus aulas.

 

El 12 de marzo de 1971 el Gobernador civil de la provincia, Juan Mena de La Cruz, el Alcalde de la ciudad, Francisco Gómez Angulo, el presidente de la Diputación, Jesús Durbán Remón y el delegado provincial de Cultura, Pascual González Guzmán, se desplazaron a Granada a entrevistarse con el Rector de la Universidad, Federico Mayor Zaragoza. Iban con un proyecto bajo el brazo: la creación en Almería de un Colegio Universitario en el que se impartieran las enseñanzas del primer ciclo de estudios universitarios.
Almería era en aquel tiempo el tercer mundo cuando se hablaba de  estudios superiores. Todos teníamos un vecino o un familiar cercano que cuando llegaba la hora de emprender una carrera no tenía otra salida que irse fuera. La universidad más cercana era la de Granada, donde tantos jóvenes almerienses de aquellas décadas tuvieron que marcharse para poder culminar sus estudios.

La entrevista de las autoridades almerienses con el rector de Granada dio sus frutos. Diez días después, visitaban Almería dos vicerrectores de la Universidad de Granada para ver las instalaciones de la Finca ‘Santa Isabel’, donde se ubicaría, de forma provisional, el futuro Colegio Universitario de Almería. El 23 de marzo, Federico Mayor Zaragoza comunicaba la decisión de poner en marcha el proyecto educativo para que empezara a funcionar de inmediato, en el curso 72-73.
Durante los meses siguientes, hubo que trabajar duro para adecentar unas instalaciones que habían sido las caballerizas del Cortijo del Gobernador y donde había estado instalado hasta entonces el Instituto Mixto, que ese mismo año había pasado a un nuevo edificio situado en la Carretera de Alhadra, en el barrio de Los Molinos.

La creación del Colegio Universitario revolucionó la sociedad almeriense de aquella época. La acogida  fue muy favorable y la respuesta de los estudiantes tan grande que desbordó las previsiones iniciales. La idea era comenzar el primer año con menos de doscientos alumnos, y al final se matricularon cuatrocientos nueve, en cuatro grupos de Letras y dos de Ciencias. Por fin, tenían la posibilidad de comenzar la carrera en su tierra y no tener que marcharse a Granada desde el primer año, como era lo habitual hasta ese momento, lo que suponía un esfuerzo económico importante y difícil de afrontar para muchas familias.
Todos los pasos para la organización del centro se dieron con rapidez. En el mes de julio se convocó un concurso de profesores para cubrir veinticuatro plazas de adjuntos y ayudantes y el 13 de octubre de 1972 se realizó la apertura oficial del curso. En el acto inaugural estuvieron desde el Alcalde, Francisco Gómez Angulo, hasta el obispo de la Diócesis, Manuel Casares Hervás, el gobernador militar, Benito Gómez Oliveros y el Fiscal Jefe de la Audiencia, Juan de Oña Iribarne. Al día siguiente comenzaron las clases en turnos de mañana y tarde. En el primer año se puso en marcha el primer curso de comunes de Filosofía y Letras y el selectivo de Ciencias.

Eran tiempos de pantalones de campana, de cañas  y tapeo en ‘Las Vegas’, de partidas en los futbolines del Colón, de jóvenes con melena y patillas largas que empezaban a creer en las utopías que anunciaban los cantautores. Las primeras manifestaciones que se hicieron en Almería las protagonizaron los pescadores y los estudiantes del Colegio Universitario. A pesar de las carencias de las instalaciones, en el edificio de la finca ‘Santa Isabel’ se creó un ambiente cultural importante. Se daban conferencias todas las semanas, recitales de poesía y música y hasta se llegó a formar un grupo de teatro que paseó las obras de Valle Inclán por los escenarios de la provincia.

 

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