La Voz de Almería

La terraza del Casino pudo ser patio de presos

*En 1940 Langle elaboró un proyecto para convertir el Casino en Gobierno civil. La histórica terraza de baile pudo haber sido comisaría y patio para los detenidos.

 

La terraza del casino  en los años cincuenta, cuando era el centro de reunión de la alta sociedad almeriense en las noches de verano. Las parejas más elegantes y las mejores orquestas pasaban por aquel escenario del Paseo.
La terraza del casino en los años cincuenta, cuando era el centro de reunión de la alta sociedad almeriense en las noches de verano. Las parejas más elegantes y las mejores orquestas pasaban por aquel escenario del Paseo.

 

En junio de 1940, el arquitecto municipal Guillermo Langle Rubio elaboró un proyecto, encargado por el Ayuntamiento, para convertir el edificio del Casino en la nueva sede del Gobierno civil de Almería. Langle contó para esté trabajo con la colaboración de Antonio Góngora Galera, que entonces ocupaba el cargo de arquitecto titular de la Cámara de la propiedad. Se presentaron en el edificio y tras un exhaustivo reconocimiento de todas sus dependencias y tras comprobar el estado de los muros, elaboraron un informe donde recogían las siguientes impresiones: “Se han estudiado las  posibilidades de adaptación del edificio del Casino para establecer el Gobierno civil y estimamos que tanto por el lugar de su emplazamiento, en la vía más céntrica de la ciudad, como por su buena construcción y riqueza ornamental, ningún edificio de la capital podría reunir mejores condiciones”.

Los arquitectos confeccionaron un plano de cómo quedarían distribuidas las dependencias del Gobierno civil en el viejo edificio del Casino. El sótano iría destinado para los archivos, aseos y garaje; en el entresuelo se ubicaría la vivienda del conserje; en el piso bajo la sala de juntas, el cuerpo de guardia y oficinas; la planta principal se adaptaría para la vivienda del Gobernador, su despacho, la secretaría y el salón de actos. En ese plano firmado por Guillermo Langle aparece toda la zona descubierta del Casino, donde desde el verano de 1908 se habían venido organizando las verbenas y los bailes de sociedad más célebres de la ciudad. En el proyecto se contemplaba la construcción en una parte de la terraza de la nueva comisaría, dejando en el interior un espacio reservado como patio para los detenidos.
La adaptación del Casino para Gobierno civil se quedó finalmente durmiendo sobre un plano en un cajón del Ayuntamiento. La oposición de buena parte de los socios  y la falta de liquidez en las arcas municipales un año después de terminar la guerra, impidieron que se realizara el proyecto. Ese mismo verano de 1940, los responsables del Casino publicaron una nota en las páginas del diario ‘Yugo’, anunciando que: “Con motivo de las fiestas de agosto, la Sociedad Casino de Almería celebrará diversas fiestas en honor de sus socios y familias. Esta distinguida y antigua sociedad inaugura con estas fiestas su vida social”. Era el comienzo de una nueva etapa después del parón de la Guerra Civil. El Casino volvía a organizar las mejores fiestas, tal y como lo había hecho desde comienzos del siglo veinte, cuando puso a disposición de sus socios la gran terraza de baile.

La historia de aquella terraza que pudo haber sido comisaría y patio de presos, comenzó en el verano de 1908. El domingo 20 de julio se estrenó con un gran baile al que asistieron las damas y las señoritas de la alta sociedad local . La terraza fue también escenario de banquetes, como el que en la Feria de 1910 organizó la Junta de Defensa del Comercio, y de conciertos como el que ha comienzos de los años veinte daba al empezar el verano la banda del Regimiento de la Corona.  Los bailes del Casino, tan llenos de glamour también tuvieron su capítulo trágico, un suceso que conmovió a la sociedad almeriense y que durante décadas, marcó a todos los que estuvieron presentes esa noche en el lugar de los hechos. Ocurrió en la madrugada del 25 de julio de 1926. Unos minutos antes de las dos de la mañana, cuando la orquesta tocaba el último chotis, el joven Emigdio Nieto Gómez de Salazar, estudiante de Medicina, mató a la que había sido su novia unos meses antes, Adriana García Pérez, una muchacha de 18 años, hija del concejal don Antonio García Martos. Un ataque de celos, al ver a la joven bailar con otro hombre, le llevó a sacar un revólver con el que   hizo dos disparos que acabaron con la vida de Adriana.

En los años treinta, la actividad de la terraza del Casino no cesaba desde que empezaba el verano hasta el mes de septiembre.  A partir del 15 de agosto, se iniciaba la temporada de bailes con la presentación de orquestas y vocalistas. Fue muy famosa la orquesta ‘Los Caribes’ de Valencia, que actuó por primera vez ante el público almeriense en 1957. Por aquellas fechas, los responsables del Casino hicieron importantes reformas para mejorar las instalaciones y dotaron a la terraza de un bar, que desde entonces se convirtió en uno de los rincones preferidos por los hombres. Durante años, la responsabilidad del ambigú corrió a cargo del empresario almeriense Gabriel Oyonarte, que entre sus muchos éxitos estuvo el poner de moda los bocadillos calientes de ternera a la plancha.  A partir de las doce empezaba de verdad el baile, cuando aparecía en escena la orquesta de primera categoría y en la terraza no había un solo metro libre. No cabía un alma en la pista ni en los balcones que la rodeaban.

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