La Voz de Almería

Bajo coste, altos vuelos

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Antonio Morales debuta en el cine ‘indie’ con ‘Marisa en los bosques’. Tras su gran acogida en festivales europeos, el filme se estrena ahora en el Cinequest de Los Ángeles.

Existe un cine que nace, crece y se desarrolla al margen de la industria. Un cine que bebe de códigos heterodoxos y no se alimenta de palomitas. Un cine invisible que no existe en las carteleras de los centros comerciales pero se hace carne cuando se encuentra con el público, su público, que no suele ser el gran público. Un cine ‘indie’ de vocación, no de etiqueta, que si llega a ver la luz es gracias a la voluntad al trabajo, al tesón y a la fe ciega de sus creadores.

Existe un cine (español) que le hace un corte de mangas a los que se quejan de las subvenciones, porque no recibe ni un euro de ministerios, comunidades, consejerías. Un cine de bajo coste -lo que no signifique que se trabaje gratis- que, en ocasiones, viaja en primera clase y se pasea por medio mundo.

Existe un cine como el que habita entre los fotogramas de Marisa en los bosques, ópera prima de Antonio Morales (Almería, 1977) que el 28 de febrero se estrenará en el festival californiano Cinequest, en Los Ángeles. Será la única representación española de una cita que este año proyectará, por ejemplo, Inmersión, de Wim Wenders y que en lo que va de década ha premiado a gente como John Turturro, Rosario Dawson, James Franco y Jason Reitman.

Y este jueves 15 de febrero se verá en el Festival de Cine Español ‘La Película’ de Praga, en una cita que en la que figuran filmes como Tarde para la ira, de Raúl Arévalo, Incierta gloria, de Agustí Villaronga, y Verónica, de Paco Plaza.

Un debut singular
Marisa en los bosques es una comedia dramática con toques fantásticos que trae el recuerdo del primer Almodóvar y de otros referentes del director: desde los clásicos Eric Rohmer, Jim Jarmusch o John Cassavetes hasta autores como Juan Cavestany o Carlos Vermut que están abriendo las ventanas del cine patrio. Por sus diálogos desfilan guiños al Arrebato de Iván Zulueta, a Björk, a la canción ‘Viaje a los sueños polares’ de Family…

“La película retrata el ambiente, las personas, el cine que he visto durante todo el proceso de creación”, cuenta Antonio Morales desde Madrid, donde reside hace quince años. Allí llegó para estudiar Comunicación Audiovisual en la Complutense tras superar las pruebas para mayores de 25 años porque en El Ejido, donde se crió (“mi madre es de Adra y mi padre de Berja”), dejó los estudios antes de llegar a COU. “En mi familia no hay nadie con carrera y en mi casa apenas había cuatro libros pero siempre me gustó la cultura, el cine, el teatro”, dice. De hecho, sus inicios escénicos están vinculados a su tierra (debutó en 1999 con la obra Gracias por su visita, escrita y dirigida para la compañía Akelarre). Un trabajo en la radio local le proporcionaba la estabilidad pero el deseo de contar historias, sus historias, en la pantalla nunca se fue. Por eso se lió la manta a la cabeza y acabó en Madrid.

Foto: Christ Oval
Antonio Morales, en el Parque Nicolás Salmerón de Almería. Foto: Christ Oval

Tras la carrera realizó el grado en Dirección Escénica y Dramaturgia en la RESAD y conoció a Patricia Jordá, su sensacional Marisa, con la que trabajó en la compañía La Xirgu. Porque Marisa en los bosques sigue a una dramaturga sin trabajo, sin proyectos, sin pareja por las calles de un Madrid que respira vida, cultura, barrio, espontaneidad; y dolor, nostalgia, trenes perdidos, sueños rotos. Todo por ayudar a su mejor amiga a superar una ruptura sentimental.

“He tenido unos actores maravillosos, no necesitaba más de tres o cuatro tomas. Y para esta primera película, que escribí en 2011 y no rodé hasta 2015, quería contar una historia más narrativa, recurrir al lenguaje más clásico y dejar la experimentación”, asegura sobre esta pequeña producción, rodada durante dos semanas con apenas 30.000 euros (“todo fue pagar a actores y técnicos”, señala Morales, quien sufragó de sus ahorros tres cuartas partes del presupuesto, mientras que el resto salió de una exitosa campaña de micromecenazgo en Verkami).

Al final, Marisa en los bosques es un sugerente híbrido cargado de sentimiento urbano y de extraña poesía escondida entre los árboles que anuncia el título. “Para algunos festivales es demasiado convencional mientras que para el gran público puede parecer demasiado de autor”, concluye.

Sevilla, Barcelona, Edimburgo…
El dulce periplo por festivales de Marisa en los bosques comienza en el Festival de Cine Europeo de Sevilla. “A su director, José Luis Cienfuegos, le gustó mucho y nos quiso tener en la sección Resistencias. Desde que él ha llegado es un festival contundente y están apostando mucho por el cine andaluz”.

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Presentación de la película en Filmadrid. Foto: Karolina Krinickaite

Después han llegado citas como el D’A Festival Internacional de Cinema d’Autor de Barcelona y el Festival Internacional Filmadrid, pantallas exigentes para los directores ‘indies’.

También ha viajado fuera de España. Fue un gran éxito en el festival mexicano de Mérida y Yucatán con dos y tres pases. Ha llegado a Vancouver, Bogotá, Lisboa. “En el Festival de Cine Español de Edimburgo llenamos la sala cuando por ejemplo El hombre de las mil caras no completó la mitad del aforo”.

Recientemente, Antonio Morales ha recibido una nominación como mejor director novel en los premios Asecan de la crítica andaluza.

Paradójicamente, Marisa en los bosques aún permanece inédita en Almería.

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