La Voz de Almería

Nadia Torrijos, mágico debut en el cine

Nadia Torrijos Berger

Lo primero que hizo cuando supo que le habían dado el papel fue llamar a su abuela. “Ella es muy cinéfila y una gran amante del teatro. Así que le dije: me vas a ver en pantalla grande. Le hizo una ilusión tremenda”. Eso ocurrió hace más de un año y el día, por fin, ha llegado: este viernes 4 de agosto llega a las salas españolas Abracadabra, tercer largometraje del bilbaíno Pablo Berger (Torremolinos 73, Blancanieves). En su espectacular reparto formado por Antonio de la Torre, Maribel Verdú, José Mota, Quim Gutiérrez, Julián Villagrán y José María Pou, entre otros, se ha colado, como en aquella canción de Álex y Cristina, la almeriense Nadia Torrijos. “Es algo pequeño: un par de secuencias y un par de frases”, cuenta sobre su rol de Pacita, la administrativa de una obra.

Un papel pequeño, sí, pero chas y allí está con De la Torre. “Un tío maravilloso, se nota que le gusta lo que hace y un encanto también en el plano personal”. Y de nuevo chas, y aparece al lado de Verdú y de Mota, aquí sin diálogo. Así sucede también con otras escenas, salpicadas a lo largo del metraje. “Nunca vendo la piel del oso antes de cazarla, no voy de ese palo. Por eso cuando vi que no habían eliminado nada de lo que habíamos rodado, incluso cosas que habían surgido de forma improvisada, me sentí feliz de poder formar parte de algo tan bonito. Tengo dos o tres miraditas con las que el público se ríe. Y eso es precioso: mi máxima siempre ha sido hacer reír”, dice sobre sus sensaciones tras el preestreno del filme en el madrileño Palacio de la Prensa.

La actriz, ahora en cartel en el Teatro Cervantes de Almería con Los vigilantes de la plancha (últimas funciones los días 12 y 17 de agosto), forma parte de ese cinco por ciento de intérpretes españoles que pueden vivir de su trabajo. “Ojalá que vengan más cosas bonitas como esta porque cuesta mucho sobrevivir. Pero lo pienso y no me lo creo: una de las cosas más importantes que he hecho hasta ahora es estar en una película de Pablo Berger. Por eso, me siento muy orgullosa de las veces que he fallado o que no me han cogido para papeles que quizás me hubieran dado más económicamente pero no me hubieran hecho tan feliz. Es esa sensación de estar llevando tu carrera por un lugar y ver que la paciencia sirve para algo”, reflexiona.

Del rodaje de Abracadabra, el pasado verano en Madrid, recuerda el “cuidado” que Berger pone en todo lo que hace. “Hizo una fiesta con el equipo artístico y técnico antes de comenzar y una vez terminada la película. Es supersensible, se acuerda de todos los nombres. A veces, en el set, se acercaba y me decía: ‘Perdóname, te tengo un poco descuidada’. Ya ves, yo que tengo un papel minúsculo”.

Esa minuciosidad del cineasta vasco (imposible, si no, concebir aquella Blancanieves en blanco y negro, ganadora de diez premios Goya) se dejó ver ya en la prueba para el papel, al que optaban junto a Nadia Torrijos otras tres candidatas. “No sueles encontrarte al director en una prueba así para un papel tan pequeño. Rosa Estévez, la directora de casting, que ha hecho un trabajo formidable, me recomendó que ya viniera de casa vestida, maquillada y demás. Nada más llegar, Pablo se puso a hablar conmigo, lo que ayudó a romper el hielo. Ella se fue y cuando regresó nos preguntó que qué tal la prueba. ¡Y ni habíamos empezado! Aun así la hicimos”.

Comedia hipnótica
Cuesta encontrar calificativos para presentar al público Abracadabra. El propio Berger habla de “comedia hipnótica” (un número de hipnosis desencadena la trama) aunque también asegura que es una “comedia dentro de un drama”, una “montaña rusa” y una “paella” con sus obsesiones como ingredientes: humor, dolor, cine social, esperpento, sarcasmo. “Al espectador le gusta que la película sea un espejo y esta es una especie de realidad deformada de España”, ha señalado.

“Tiene algo de humor negro pero sobre todo destaca por su estética. Este hombre, como ya hizo en Torremolinos 73 y Blancanieves, es un gran contador de cuentos”, apunta Nadia Torrijos.

Aunque para saber el truco que esconde Abracadabra nada mejor que acercarse al cine: puede verse en los Monumental de Almería y en los Yelmo de Roquetas. Y está claro qué dos espectadoras pasarán por taquilla. “Voy a llevar a mi abuela para que salga hinchada del cine”, asegura.

Sin duda, un debut cargado de magia.


En cartel con ‘Los vigilantes de la plancha
Nadia Torrijos ha vuelto a reunirse en el Cervantes con Paco Calavera, Pepe Céspedes, Kikín Fernández y Alvarito en Los vigilantes de la plancha tras el éxito de Veranico azul, estrenada hace dos temporadas y que volvió el pasado año de forma excepcional. “Me han hecho unos regalos de guion maravillosos, tengo unos personajes con unas frases muy buenas”, destaca.

Vigilantes

En la obra interpreta distintos papeles. “Entro de calorra y salgo de rumana, entro de abuela y salgo de sudamericana. Mi abuela me dice que cómo puedo hacerlo pero es lo que más disfruto, lo más divertido. A veces pierdes los nervios cuando se atasca la falda y tienes cinco segundos para cambiarte. Pero ese puntillo de tensión, de adrenalina…”.

Y no es el único reto: “Por mucho que me sepa el texto, a veces tengo que luchar con todas mis fuerzas para no reírme. Pero cuando no puedas más y explotas, el público lo agradece”.

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