La Voz de Almería

Una figuración que bien vale un Goya

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Sobre el escenario del Madrid Marriott Auditorium Hotel, donde se celebran los Goya, Aitana Sánchez-Gijón y Asier Etxeandia dan a conocer los candidatos a mejor guion adaptado. Los primeros son Alberto Rodríguez y Rafael Cobos por El hombre de las mil caras. Una pieza del filme, de apenas diez segundos, muestra uno más de los infructuosos esfuerzos policiales por localizar al prófugo Luis Roldán. Y en ese momento, cuando 3,6 millones de espectadores ven la gala por TVE, el teléfono de Ventura Berbel (Albox, 1980) comienza a recibir wasaps. Con el mismo nervio que si alguien se hubiera encontrado de bruces, en aquella España de los noventa, con el más célebre ex director de la Guardia Civil.

“No me esperaba que escogieran esas imágenes. Incluso me hizo más ilusión que verme en el cine. Entonces empezó a escribirme un montón de gente. Algunos ni siquiera sabían que había aparecido en la película”, relata el albojense dos días después de su inesperado momento de fama.

Ventura deja claro que todo esto es algo “puramente anecdótico”. Él no es actor ni trabaja como figurante aunque le encanta el cine y su engranaje: estudió Periodismo en Málaga y ahora da clases en los ciclos formativos de imagen y sonido del IES Ramón y Cajal de Murcia. Y si aparece en El hombre de las mil caras, como un cadáver que se cree el de Roldán y que aparece en una morgue de Estados Unidos, es gracias a una llamada del azar. “Hace cuatro años me inscribí en una oferta de figuración para Cuéntame. Nunca me llamaron pero en septiembre de 2015 sonó el teléfono y eran de la misma agencia. Me preguntaron si mantenía el mismo aspecto físico (cabeza rapada y barba) y cuando les dije que sí, me ofrecieron el papel. Esto fue un viernes y tenía que estar en Madrid al día siguiente. Primero dije que no pero finalmente acepté”, explica.

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Ventura Berbel y su cameo en ‘El hombre de las mil caras’.

En el set
Así que en menos de 24 horas Ventura Berbel se convirtió en un cadavérico sosias de Roldán. “Rodamos en un hospital abandonado de Moncloa llamado Generalísimo Franco. Allí ambientaron la sala de autopsias. De nueve de la mañana a una de la tarde estuve con la maquilladora Yolanda Piña y su equipo. Me maquillaron la cara, el torso y, en el último momento, un pie que tenía que salir de la sábana. Pude ver el set, ya que allí filmaron otras escenas. Después rodamos unas dos horas y pude hablar con Alberto Rodríguez”.

Y aunque la secuencia inicial era más larga que la que llegó a cines, el cameo del albojense, ‘viralizado’ a través de Facebook y del portal Somos Albojenses, bien vale un Goya. Como el que se llevó El hombre de las mil caras en la categoría a la que Ventura le prestó la suya.

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