La Voz de Almería

Un monstruo vuelve a verte

No recuerdo el día exacto en que él vino a mí pero sí el lugar donde lo hizo: el cine-teatro Cervantes. Su pantalla, una de tantas de la época en el centro de Almería (Imperial, Liszt, Reyes Católicos, Concordia…), lo recibió un 21 de diciembre de 1982, un par de semanas después de su estreno en Madrid. Para entonces, incluso los niños de cinco años sabíamos que E.T., el extraterrestre era algo único: hablaban de ella en algo tan aburrido como el telediario y aseguraban que su director, un tipo llamado Steven Spielberg que acabaría siendo una figura tan familiar como aquella criatura de ojos azules y piel de pasa, era capaz de derretir los corazones más rocosos. “La película más sorprendente de la historia del cine”, rezaba ese día un anuncio enorme en LA VOZ. Así que ni Las locuras de Parchís, ni Annie, ni El barrendero de Cantinflas: como un anticipado regalo de Reyes, E.T., el extraterrestre era LA película de aquellas navidades.

De aquel primer encuentro con E.T. sólo recuerdo que al terminar estaba deseando verla otra vez. Mi padre no pudo acompañarnos así que lo intentamos de nuevo durante un viaje familiar a Granada. Una cola kilométrica, creo que en el Isabel La Católica, frustró las ganas. De regreso a Almería, el Cervantes volvió a abrirnos los brazos. ¿Puede uno conservar todos esos recuerdos casi 35 años después? Les aseguro que sí, y el cine -su liturgia: la sala oscura, los fotocromos en la taquilla, los anuncios antes de la proyección- tiene buena parte de culpa.

Durante mucho tiempo, Spielberg no quiso que E.T. se editara en vídeo: deseaba hacer como la Disney, que reponía sus éxitos de animación cada cierto tiempo. Supongo que era consciente de que parte del impacto de su preciosa y habilidosísima -algunos dirán que manipuladora- película estaba en su capacidad de fascinación para el público infantil con la complicidad de la oscuridad de la sala: el escenario perfecto para dejarse hipnotizar por aquel baile de imágenes musicadas por John Williams.

'E.T., el extraterrestre' (Steven Spielberg, 1982).
‘E.T., el extraterrestre’ (Steven Spielberg, 1982).

El sábado 1 de octubre, E.T., el extraterrestre regresa -sólo durante este día- al Cervantes, que ya no es cine ni teatro sino todo eso y más. Por esa pantalla desfilarán de nuevo Elliott, su madre, la maceta, las ranas, los hombres de blanco, el beso robado a la manera de El hombre tranquilo, la bicicleta sobre la luna. Y “él vino a mí”, “cero en simpatía”, “sed buenos”, “mi casa”, y el grito de Gertie al ver al monstruo creado por Carlo Rambaldi.

Vigente como el clásico que es -ahí está su huella en Stranger Things y, por lo que cuentan las crónicas, en Un monstruo viene a verme, de Juan Antonio Bayona-, E.T. siempre me recordará cuánto he disfrutado yendo al cine con mis padres. Una sensación que espero que algún día mis hijos puedan explicar a sus nietos.

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