La Voz de Almería

Todo lo posible para ser feliz

La escritora Carmen Pacheco en su mesa de trabajo.

Seguir las señales. Lo que dicta el corazón. Hacer caso de la intuición. Por descabellado que parezca. Desafiar lo que la sociedad espera de ti. Transitar justo el camino opuesto. No conformarte. Inventar teorías que justifiquen lo que no funciona a tu alrededor. Ponerlas al trasluz. Coger un avión con rumbo a un destino incierto. Persistir. Mantener conversaciones adultas con niños. Apenas hablar con algunos adultos. No dejar de creer en los mensajes en una botella.

De esto habla Todo lo posible (Planeta, 2016), la última obra de Carmen Pacheco. Un libro del que salí embriagada de emoción, pero con la duda de por qué ese título. Con el paso de los días (y no sin ayuda) determiné que tiene que ver con la búsqueda de la felicidad y lo caprichosos y enrevesados que son los caminos que te llevan a ella. Lo verdaderamente importante es hacer Todo lo posible para ser feliz.

Portada de 'Todo lo posible'.

Evaristo Martínez (quien, por cierto, acaba de estrenar el blog Cine bajo el sol) y yo publicamos este lunes en la edición impresa de La Voz una entrevista a esta escritora almeriense de la que debemos sentirnos muy orgullosos. Leerla os ayudará a conocerla un poco más -mi impresión es que no se prodiga mucho por aquí y, si lo hace, debe de tener una muy conseguida segunda identidad- y, sobre todo, os sumergirá en el universo de su novela, una lectura más que recomendable para el verano en la que hay humor, emociones, autenticidad e intriga. Su protagonista es Blanca Cruz, una narradora en plena crisis vital y profesional que acabará embarcándose en la mayor aventura de su vida.

 

Entrevista va:

“Escribir para niños y jóvenes es tan difícil o más como escribir para adultos” 

Publicista, guionista, bloguera (lleva más de quince años compartiendo sus ideas en Internet), articulista y, sobre todo, escritora. Carmen Pacheco (Almería, 1980) publicó en abril de la mano de Planeta Todo lo posible, su primera novela para adultos.

Es autora de los títulos infantiles Misterioso asesinato en Oz (Everest), Tres veces la mujer de gris (SM) y La verdad sobre la Vieja Carola (SM) y del libro juvenil En el corazón del sueño (SM). Firma junto a la ilustradora Laura Pacheco, su hermana, Let’s Pacheco: Una semana en familia (¡Caramba!), cómic autobiográfico que supone el salto al papel del webcómic Let’s Pacheco!.

Todo lo posible comienza con un retrato, en cierta medida generacional, de una treintañera en crisis (no tiene claro si quiere ser madre, el éxito profesional no colma sus aspiraciones personales…) y termina convirtiéndose en una novela de misterio y aventuras. ¿Era su intención desde el principio?
Sí, me gustan mucho las novelas que mezclan géneros, y con esta quería demostrar que una historia de aventuras y humor puede tocar también temas importantes, con los que puede identificarse cualquier lector de mi edad. Quería que hubiera situaciones divertidas y cierto misterio que te mantuviera enganchado, pero no quería escribir algo superficial. Creo que al final, conseguí equilibrar bien ambos elementos.

¿Qué tiene Blanca Cruz, la protagonista, de Carmen Pacheco? ¿Y su hermana Laia de Laura y la relación entre ambos personajes de la suya?
Me propuse escribir la novela en primera persona, con un tono parecido a la voz que había utilizado para escribir algunos de mis blogs. Por eso creé un personaje con muchos elementos en común conmigo, aunque en el fondo no nos parecemos tanto como los lectores pueden suponer. Sabía que crear el personaje de Laia, la hermana de Blanca, y darle una profesión que había tenido mi hermana, iba a confundir aún más las cosas, pero quería que la protagonista tuviera una especie de Pepito Grillo con quien pudiera hablar de los temas que le preocupaban. Aunque yo también tengo una relación muy estrecha con mi hermana, ella y el personaje de Laia no se parecen en absoluto. Digamos que las similitudes entre la vida de Blanca y la mía no revelan tanto de mí como cabría suponer, pero sí están buscadas a propósito para crear una sensación de metaficción que me parecía muy interesante para la historia.

La portada de Todo lo posible, que lleva la firma de su hermana, está formada por objetos que tienen su significado en la trama. ¿Cómo surgió la idea de ubicar estas ‘pistas’ sobre lo que pasa en el argumento?
A mi hermana y a mí nos gustan mucho las ilustraciones abigarradas y llenas de detalles y pensamos que en este caso funcionaría muy bien con el título de Todo lo posible, porque se trata de una acumulación de objetos con significado y posibilidades. Nos gustaba también que la ilustración funcionase como pasatiempo. Aunque el principal objetivo de una portada es llamar la atención de alguien que pasea por una librería, nos parecía divertido que, una vez dentro de la novela, el lector pudiera ir identificando los elementos según avanzara la historia.

El libro se mueve entre la cultura popular con referencias, por ejemplo, a la película de culto de los ochenta Los Goonies o al personaje de videojuegos Carmen Sandiego y otras alusiones más cultas como la de la novela Anna Karenina, de León Tolstói. ¿Es una forma de empatizar con distintos públicos o simplemente le definen como autora?
Me gusta incluir referencias en las novelas a películas y libros, pero no lo hago tanto por hacerle un guiño a los lectores como por darle mayor dimensión a los personajes. Para casi todos, las ficcio­nes que consumimos (libros, series o películas) son muy importantes, y no me parece realista que los personajes no hablen sobre ello, con la misma naturalidad que lo hacemos nosotros.

En Todo lo posible se reflejan ciertos estereotipos del mundo literario. ¿Están inspirados en personajes reales y en tu experiencia personal en este ámbito?
Ningún personaje está basado en personas que conozco de ese mundo, pero sí reflejan rasgos de carácter que me he encontrado en el mundo literario y el de la crea­tividad publicitaria. Ese exceso de ego, mezclado a veces con personalidades geniales y excéntricas, me parece muy divertido y digno de retratar. La verdad es que ha sido un placer meterme en la piel de todos los personajes de la novela. No hay ninguno con el que no me gustaría quedarme atrapada en un ascensor.

¿Considera que su experiencia como publicista se manifiesta en su estilo literario?
No exactamente en el estilo, pero la experiencia como publicista sí me ayuda a la hora de generar ideas y exigirme cierta originalidad, para no conformarme con lo primero que se me ocurre. La creatividad publicitaria es muy buen entrenamiento para eso.

Ésta es su primera novela para adultos después de cuatro libros infantiles y juveniles. ¿Se muestra este tránsito hacia una obra más madura en el personaje de Blanca Cruz y en su relación con la industria literaria?
No, no me gustaría que los lectores hicieran ese paralelismo, porque no es así en absoluto. Blanca escribe una saga de novelas muy comerciales, pero que no le satisfacen como escritora. Yo sí estoy muy satisfecha con mis libros infantiles y juveniles y en ellos he puesto tanto de mí como en esta novela para adultos. Se tiende a considerar la literatura infantil y juvenil como un género menor y se dice que un escritor “ha dado el salto” a la novela adulta. Esto es muy ofensivo para nosotros, porque escribir para niños y jóvenes es tan difícil o más como escribir para adultos.

Aunque el final es cerrado, las andanzas entre dos de sus protagonistas podría dar para nuevas aventuras. ¿Está entre sus planes escribirlas?
Algunos lectores me han hecho esta misma pregunta y me siento feliz de haber creado a un par de personajes con los que te gustaría volver a reencontrarte en otro libro. De momento no he considerado esa posibilidad, pero siempre me gusta pensar que los personajes y los universos que he creado en cada libro siguen ahí, por si algún día decido volver a retomarlos.

¿De dónde nace su fascinación hacia la novela de misterio tipo Agatha Christie, que se refleja en el personaje de Patricia A. King?
Ya desde pequeña me gustaba mucho leer y los libros que me compraban mis padres apenas me duraban unos días. Así que, aparte de sacar libros de la biblioteca del colegio, empecé a llevarme libros de la casa de mi abuelo, al que íbamos a visitar los domingos. Tenía una habitación entera llena de novelas de misterio y esas historias me marcaron mucho. Algunos libros de Agatha Christie son mis libros más queridos de la infancia.

En un reciente encuentro digital ha expresado su deseo de escribir sobre los campos de Níjar. ¿Tiene alguna historia en mente? ¿El enfoque tendría que ver con la visión más dura de esta comarca de su tierra, Almería, que dieron tanto Federico García Lorca en Bodas de sangre como Juan Goytisolo en Campos de Níjar?
De los cinco a los diez años, por el trabajo de mis padres, estuve viviendo en el pueblo de Níjar, y desde los diez a los trece seguí yendo a un colegio de la comarca. Por una parte fue genial disfrutar de las cosas buenas de vivir en un pueblo, pero recuerdo que en aquella época la superstición y las típicas leyendas de la zona aún tenían mucha presencia. Nunca haría un retrato negativo de un sitio que ha sido parte de mi vida, y que además tiene muchos encantos, pero sí creo que antiguamente había allí un ambiente oscuro, hostil, y al mismo tiempo atractivo que me gustaría utilizar en alguna historia.

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