La Voz de Almería

Relato de un viaje a Alcalá de Henares

Estudié periodismo y rompí con lo que era casi una tradición familiar, dedicarse a la enseñanza (mi abuela era y mi padre y mi hermana son docentes), porque quería que cada día de mi vida fuera una aventura. Y así es. Pero al final cuando vives en una ciudad pequeña como Almería, acabas asistiendo a las mismas ruedas de prensa y existe el riesgo de caer en cierta monotonía. No me malinterpretéis, si tengo una virtud (a veces es un defecto) es que me fascino con cualquier cosa, de modo que soy feliz con lo que hago a pesar de los horarios locos que tiene este oficio.

Hace un par de semanas, mi quehacer diario se vio interrumpido por una oferta: “¿Y si te mando a Madrid a cubrir la entrega del Cervantes a Juan Goytisolo?”. El director de LA VOZ, Pedro M. de la Cruz, puso mi mundo patas arriba en un instante, aunque a priori la propuesta me pareció tan atractiva como difícil de materializar. “Faltaban menos de 48 horas para el acto, seguro que la Casa Real había cerrado el plazo de acreditación para los medios de comunicación”, pensé para mí. Rosario, la eficaz secretaria de redacción, me había inscrito para asistir al evento media hora después.

De esta forma me vi envuelta en un huracán de llamadas y consultas en Internet para cerrar los preparativos. Gestiones que dieron su fruto y encajaron a la perfección como el complejo pero imparable engranaje de un reloj. Como si estuviera escrito que tenía que ir a cubrir la entrega del Premio Cervantes 2014.

Todas las gestiones dieron su fruto, salvo una. La más importante. Antes de irme, debía tratar de localizar a Goytisolo. Hacerle una entrevista o al menos robarle una declaración para Almería y La Chanca. Logré lo más difícil: enterarme del hotel donde se hospedaba en Madrid (al parecer, es una de esas rara avis que no tienen móvil) y que me pasaran con él. Pero con toda la amabilidad del mundo me dio una negativa por respuesta (esa mañana había ofrecido una rueda de prensa interminable y estaba agotado). A pesar de una insistencia desconocida en mí -y de la que no estoy orgullosa- al tratar con un hombre de 84 años.

Juan Goytisolo, premio Cervantes 2014

El viaje y mi estancia allí forman parte de la intrahistoria de una escapada fugaz a Alcalá de Henares, cuna de Miguel de Cervantes, el Arcipreste de Hita y Catalina de Aragón (sí, soy fan de Isabel y Los Tudor). Sólo diré que la generosidad de algunos seres queridos hizo fácil lo difícil: llegué con tiempo a la Universidad que amaneció radiante, cogí un buen sitio en la sala de prensa (el escaso aforo del Paraninfo impide que los periodistas tengan acceso y palpen de cerca la solemnidad del acto), recopilé todo el material que necesitaba para radio, papel e Internet y humildemente creo que llevé a cabo una cobertura digna.

Una apreciación. Yo, que tuve la suerte de acompañar a Goytisolo en el que creo que fue su último paseo por La Chanca, en 2007, estoy plenamente segura de que no cambiaría esa experiencia por la de recoger el Cervantes. La alegría con la que el escritor barcelonés recorrió las calles del barrio almeriense, saludó a sus vecinos y vio cantar con gracia a los niños de su colegio contrasta con la tensión con la que, al menos a mi juicio, se presentó el 23 de abril en Alcalá.

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Muchos han criticado que aceptara un reconocimiento del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte dado el carácter combativo y crítico con la derecha que lo ha caracterizado a lo largo de su trayectoria. Sobre todo después de que en los últimos meses personalidades como Jordi Savall e Isabel Steva Hernández ‘Colita’ rechazaran el Premio Nacional de Música y el de Fotografía respectivamente. Sinceramente, el autor de Campos de NíjarLa Chanca llevaba tantos años sonando para recibir el Cervantes y Cervantes ha sido y es tan fundamental en su obra y en su propia identidad que entiendo que lo haya recogido. Y en su discurso dejó claro que su posición no se ha movido un ápice respecto a la que ha mantenido desde siempre.

Para terminar, os dejo el artículo Goytisolo y La Chanca, elogio de la dignidad publicado por el poeta Juan José Ceba en el segundo número de la revista Dime qué lees que edita de forma anual LA VOZ y cuyo blog os recomiendo visitar. En ninguna otra parte encontraréis una respuesta más certera a la pregunta de cuál es el lazo invisible que une tan íntimamente al escritor con Almería. En ninguna otra parte entenderéis mejor lo que ha hecho por esta tierra.

Page with Comments

  1. Hola…!!!
    Cuando el día del libro le pregunté a Evaristo que “dónde estaba mi Marta” y me contestó que estabas en Madrid cubriendo la noticia del Premio Cervantes, he de reconocer que sentí una gran alegría…
    Comprendo a la perfección lo que cuentas al comienzo, nuestra Almería es una tierra que embruja y que invita a no salir de ella nunca, pero todos necesitamos ese contacto con las “afueras”, el salir a ver mundo, y tú ya te lo merecías.
    Enhorabuena…!!!
    Y qué grande Goytisolo. Hizo bien en ir a recogerlo porque se lo ha ganado en esta vida, y los reconocimientos hay que recibirlos en vida; y en cierto modo el estar allí era una forma diferente de seguir atacando…
    Un abrazo, “periodista”…
    😉

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