La Voz de Almería

Atrapada en el hielo

¿Por qué volvemos una y otra vez sobre los finales de los libros? ¿Por qué nos cuesta tanto despedirnos de ciertos personajes? ¿Por qué si tras leer la palabra Fin rebobinamos hasta la primera página, descubrimos nuevos matices y ese universo literario que estamos a punto de abandonar para siempre adquiere durante unos instantes un orden perfecto?

Estas preguntas responden a las pequeñas manías que una tiene cuando lee y que ha vuelto a repetir de forma mecánica, sin saltarse una sola, con Lo que el hielo atrapa de Bruno Nievas (Almería, 1973). La tercera novela de este pediatra metido a escritor me ha descubierto a uno de los mejores exploradores que ha dado la historia, Ernest Shackleton. Me la ha descubierto a mí y bien se podría decir que la ha desempolvado y rescatado del olvido porque creo que al menos aquí en España nuestros conocimientos sobre los aventureros que entre finales del siglo XIX y principios del XX se lanzaron a la conquista de los Polos se reducían a Amundsen y Scott.

Shackleton

¿Y por qué este agravio? Bruno Nievas tiene la respuesta. A pesar de la feroz competencia entre estos tres aventureros y su obsesión por conquistar el Polo Sur, Shackleton siempre antepuso el bienestar de su equipo a sus propios logros. Antes de embarcarse en sus expediciones, se prometía a sí mismo devolver con vida a cada uno de los hombres que habían osado a acompañarlo. Este noble propósito sin duda lo privó de alcanzar una gloria mayor, aunque si lo pensamos bien ¿quién merece aparecer en los libros de historia: los que se alzan con su objetivo a costa de cualquier cosa o aquellos que dan más valor a una vida humana que a su éxito personal?

En Lo que el hielo atrapa (Ediciones B, 2015), el narrador hace justicia a la memoria de este explorador de corazón noble, de modo que cuando uno termina la novela siente la certeza de que sólo se embarcaría en una aventura como la del Endurance -así se llamaba el buque con el que Shackleton se dispuso a atravesar la Antártida- si él estuviese al timón.

Bruno Nievas

El otro gran personaje que habita en las páginas de este libro es Zara Foley. La única mujer que se cuela en la tripulación ha nacido de la imaginación del autor, es decir, es ficticia. Y al mismo tiempo, fascinante. Nievas traza de forma magistral el perfil de esta chica que no ha tenido una vida fácil y que de continuar en Londres se ve abocada a la fatalidad.

El relato está plagado de saltos al pasado que si bien al principio te permiten situar a los personajes (en ellos se percibe el gran esfuerzo investigador del autor, que ha buceado en las biografías de los miembros más significativos de la expedición para explicar, entre otras cuestiones, por qué se convirtieron en hombres de mar) a mí llegó un momento en que me ralentizaron un poco la lectura.

Por otra parte, Lo que el hielo atrapa constituye un auténtico tratado de supervivencia en las circunstancias más adversas. En las más de 400 páginas de este volumen figuran detalles sobre la alimentación, el aseo personal a muchos grados bajo cero, la dura convivencia, la navegación en el peor océano del globo, las largas caminatas sobre placas de hielo y la relación con animales domésticos y otros no tan domésticos que encontrarán allá donde van.

No he tenido la oportunidad de leer Realidad aumentadaHolocausto Manhattan -las dos primeras novelas de este escritor que conquistó el corazón de miles de lectores en Internet antes de dar el salto al papel-, pero recomiendo encarecidamente esta última que supone su incursión en el género de aventuras. Yo, que detesto el frío por encima de todas las cosas, me he embarcado sin pensarlo en esta travesía literaria con rumbo desconocido. Me he emocionado, he reído y he sufrido como una más de la tripulación del Endurance. Y lo que es más importante, he sobrevivido. Lo que no quiere decir que siga siendo la misma.

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  1. Lo cierto es que después de leerte me ha´n entrado aún más ganas de leerlo… Lo tengo anotado en mi agenda y será el siguiente que coja en cuanto termine el de Fernando.
    Tiene toda la pinta de ser una gran novela, y teniendo en cuenta la evolución que ha tenido Bruno desde “Realidad aumentada”, este tiene que ser una delicia…
    Lo dicho, dentro de poco, toca…
    Buen artículo, Marta.
    Un abrazo.

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