La Voz de Almería

Carboneras Literaria

Aunque en nuestra querida Almería nos podemos permitir caprichos como ir a la playa en octubre, el verano ha llegado a su fin. Miro hacia atrás para hacer balance de lo que han sido estos meses en lo que a letras se refiere y me vienen a la mente de forma luminosa dos palabras, Carboneras Literaria.

La primera edición del festival organizado por el escritor Lorenzo Silva (La flaqueza del bolchevique, El alquimista impaciente, La marca del meridiano) y su editorial Playa de Ákaba parece el inicio de una bonita historia de amor. La que une Carboneras, emblemático escenario de Lawrence de Arabia, con el Premio Planeta en 2012 y el sello que comparte con su mujer, la poeta Noemí Trujillo.

Lorenzo Silva

El pasado sábado 26 de julio, autores y periodistas de Almería y escritores vinculados con la editorial de Silva se dieron cita en el castillo del municipio, en pleno Parque Natural de Cabo de Gata, para hablar del nomadismo en la literatura, el proceso de escribir y la importancia de Carboneras en el cine y las letras.

Entre los ponentes, tímido pero al mismo tiempo valeroso (había preparado a conciencia sus palabras), se escondía el especialista en cine y jefe de la sección de Vivir de LA VOZ, Evaristo Martínez. A lo largo de intervención, ofreció un recorrido por la tradición cinematográfica de Almería y la importancia del paisaje como un elemento dramático más de las historias.

El paisaje de Almería, dominado por una luz única que baña tanto la brutalidad del desierto como la serenidad del mar, se presenta en la pantalla como un espacio mágico de creación, reflexión y búsqueda, de transformación y silencio, de redención y muerte. Así sucede por ejemplo en Deprisa, deprisa, de Carlos Saura, donde un amanecer en la playa representa la liberación de los personajes, o en las huidas al sur de los protagonistas de El pájaro de la felicidad de Pilar Miró y Martín (Hache) de Adolfo Aristarain. O en la mirada intimista de Antonioni que trajo hasta Almería, Rioja, Cabo de Gata o Vera a Jack Nicholson y María Schneider en El reportero. O en las luchas interiores de los protagonistas de La mitad de Óscar, quizás la película más personal de Manuel Martín Cuenca. El sur, un espacio mítico, que en este caso está en el sureste”, sostuvo Martínez.

Además del orgullo de que mi colega y amigo vertiese un poquito de su sabiduría cinéfila en un foro tan fantástico, Carboneras Literaria me permitió volver a entrevistar a Lorenzo Silva. La primera vez fue a propósito de la presencia de Almería en su libro La estrategia del agua, la sexta entrega de la serie de novelas policíacas que protagonizan los guardias civiles Bevilacqua y Chamorro. Entonces, el intercambio de preguntas y respuestas se produjo a través del correo electrónico, por lo que la posibilidad de charlar con él por teléfono el pasado julio supuso una dosis extra de emoción.

La entrevista fue un tanto surrealista, ya que Silva me atendió a través del manos libres de su coche mientras conducía. Él salía de participar en un curso de verano en La Rábida, en Huelva, y yo no podía esperar a que llegase a un sitio más tranquilo, pues la hora del cierre del periódico se me echaba encima. Sin embargo, diez minutos de conversación telefónica con él fueron suficientes para que me diese cuenta de que es encantador y, lo que es más importante, de que su compromiso con Carboneras y con este festival tiene vocación de futuro.

Ojalá que sepamos mimar como se merece este Carboneras Literaria para que ese amor, nacido en la playa de Lawrence de Arabia, crezca limpio y puro. En realidad, no hemos tenido que hacer nada para ganárnoslo. Es una pasión que nace de la belleza del paisaje, la que en su día atrapó a David Lean y la que ahora atrapa a Lorenzo Silva.

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  1. Otro gran artículo, Marta.
    Almería es tierra de hermosos paisajes, cuna de historias literarias y usando ese tópico tan bonito, “tierra de cine”. Me quedé con las ganas de ir, pocas veces confluyen en el mismo momento y en el mismo lugar personas de la talla de Lorenzo y Evaristo, y si encima mezclas literatura y cine a partes iguales, el resultado es un evento inolvidable…
    Repito. Un gran artículo, Marta. Un abrazo.

  2. ¡Bevilacqua y Chamorro….!!! Me encantan las novelas de Lorenzo Silva, desde el Alquimista Impaciente creo que las he leído todas. Me hubiese encantando estar allí y haber disfrutado de ese maridaje cultural. ¡Felicidades por tu artículo!.Un saludo.

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